Robots en colectivo: convertir materiales inteligentes en sustancias adaptativas y dinámicas

Tiempo de lectura: 3 minutos
Por Jamie Olivos
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MadridInvestigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara y la Universidad Técnica de Dresde han desarrollado un nuevo tipo de material robótico que promete revolucionar el futuro. Estos materiales, compuestos por pequeños robots, funcionan como si fueran una sustancia inteligente, capaces de cambiar de forma y fuerza de manera similar a un tejido vivo.

Liderados por Matthew Devlin, el equipo ha empleado robots en forma de disco que se ensamblan en distintas estructuras. De manera sorprendente, estos robots pueden convertirse en sólidos o fluir como un líquido según se requiera, inspirado en cómo las células dan forma a un embrión. Cada robot se mueve gracias a engranajes motorizados y utiliza sensores de luz para orientarse. Además, los imanes les permiten adherirse entre sí. Las fluctuaciones de señal facilitan el cambio entre estados sólido y fluido, todo esto con un bajo consumo de energía.

El equipo ha logrado crear materiales que no solo son capaces de transportar cargas pesadas, sino también de remodelarse y auto-repararse. Y esto es apenas el comienzo, ya que el sistema puede ser escalado a unidades más pequeñas y numerosas, abriendo camino a aplicaciones más avanzadas.

Inspiración biológica

El estudio se inspira en la naturaleza en busca de ideas, particularmente en cómo los organismos vivos se moldean a sí mismos. Los embriones son un ejemplo excelente ya que pueden cambiar su forma física a medida que crecen. Esta es la clave para crear materiales robóticos inteligentes que también puedan cambiar de forma y estructura cuando se les requiera. En la naturaleza, el proceso de cambio de forma implica transformarse de un estado sólido a uno similar al líquido y luego retornar. Esto se logra a través de fuerzas dentro de las células y señales que guían estos cambios.

En este estudio, los investigadores aplicaron estos conceptos a un grupo de pequeños robots que actúan como células. Cada robot puede comunicarse y coordinarse con los demás para formar diferentes formas y estructuras. Utilizan luz y magnetismo para cambiar la forma en que se adhieren y se mueven. Esto les permite formar estructuras tanto sólidas y estables como fluidas y flexibles. La capacidad de ajustar cómo interactúan es lo que hace que estos robots se comporten como materiales inteligentes.

El avance radica en que los robots solo usan energía cuando necesitan cambiar de forma, al igual que funcionan los sistemas naturales. Al imitar estos procesos biológicos, la investigación señala un camino hacia la fabricación de robots que consumen menos energía. Esto podría llevar a materiales más eficientes, adaptables e incluso capaces de repararse a sí mismos. Los hallazgos no solo impulsan el avance de la robótica, sino que también abren la puerta a nuevos estudios en biología y ciencia de materiales. Esta innovación, inspirada en los organismos vivos, podría revolucionar nuestra manera de concebir la construcción de materiales y sistemas robóticos.

Futuras direcciones de investigación

El reciente estudio sobre colectivos de robots que actúan como materiales inteligentes abre emocionantes caminos para la investigación futura. Un área clave para explorar es la escalabilidad. El sistema actual emplea un número reducido y unidades más grandes. Las investigaciones futuras podrían centrarse en miniaturizar estos robots y aumentar su número, lo que haría que el sistema se asemeje más a materiales auténticos. Esto podría derivar en aplicaciones donde los materiales puedan cambiar su forma y resistencia en tiempo real, similar a los tejidos vivos.

Otra dirección prometedora es la integración del aprendizaje automático en estos sistemas robóticos. El aprendizaje automático podría optimizar la comunicación y la funcionalidad de estos robots, haciéndolos más adaptativos a diferentes entornos o tareas. Esto sería particularmente útil en escenarios donde los robots deben realizar acciones complejas y coordinadas sobre grandes áreas o en entornos desconocidos.

Además, comprender las transiciones de fase en esta “materia robótica” podría proporcionar ideas reveladoras sobre fenómenos naturales. Los investigadores podrían adquirir valiosos conocimientos sobre cómo los sistemas vivos, como los embriones, se forman y adaptan, influyendo no solo en la robótica, sino también en las ciencias biológicas.

Adicionalmente, mejorar la eficiencia energética de estos sistemas robóticos es crucial para aplicaciones prácticas. Los hallazgos ya sugieren que las fluctuaciones de señal pueden reducir las necesidades de energía. Futuros estudios podrían refinar este enfoque, haciendo que los materiales robóticos sean factibles para su uso en situaciones donde la energía es limitada, como misiones espaciales o exploraciones remotas.

Estas direcciones potenciales de investigación no solo podrían mejorar las capacidades de los colectivos de robots, sino también ampliar sus aplicaciones prácticas en diversos campos, llevando potencialmente a innovaciones que aún no hemos imaginado.

El estudio se publica aquí:

https://www.science.org/doi/10.1126/science.ads7942

y su cita oficial - incluidos autores y revista - es

Matthew R. Devlin, Sangwoo Kim, Otger Campàs, Elliot W. Hawkes. Material-like robotic collectives with spatiotemporal control of strength and shape. Science, 2025; 387 (6736): 880 DOI: 10.1126/science.ads7942

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